Nunca fui el niño o adolescente que se pasaba todo el tiempo jugando fútbol o baloncesto, mucho menos el joven adulto que corre cuanta maratón o media maratón puede, viví cómodamente en los laureles del sedentarismo.
¿Quién diría que yo iba a dejar ese cómodo lugar, mucho menos a través de la natación, después de conocerme y saber que prefiero quedarme en casa a leer un libro o ver televisión, o aún mas allá, ver la cara de pánico que siempre ponía al ver una piscina e intentar nadar? Ni siquiera yo al recordar el intento frustrado de aprender a nadar cuando era niño. Sin embargo este año me di cuenta que no iba a ningún lado llevando ese estilo de vida, fatigarme al subir un par de niveles por las gradas no era nada agradable, mi auto excusa para hacer cualquier deporte era que no tenía dinero ni tiempo, pero ya en este año me di cuenta que ya tenía al menos mas tiempo, ya no podía continuar autoengañándome y entonces me puse como reto personal el aprender a hacerlo. Fue así que en Mayo de este año (2013) decidí averiguar dónde dan clases para adultos, hice las respectivas consultas y fui a parar a “Aquatic Center” administrado por Álvaro Fortuny y Melannie Slowing, dos grandes nadadores guatemaltecos.
Siete meses y medio han transcurrido desde que tomé esa decisión y hoy puedo decir que ya puedo nadar, y no únicamente el estilo libre, sino además dorso, pecho y actualmente aprendiendo la técnica de mariposa. Aún no tengo cuerpo tal cual dios Griego, y cómo exigírmelo si me abandoné físicamente por tanto tiempo, al menos ya tengo el hábito de ir a nadar, ahora necesito mejorar mi alimentación.
No hay nada mejor que autoretarte y luego ver que te has cumplido a tí mismo, no a nadie más, únicamente a tí
No hay comentarios:
Publicar un comentario